Agradecemos cada momento de felicidad en medio de la tormenta

La esencia de nuestro trabajo está en sus palabras

Las historias y los testimonios de nuestra comunidad son nuestro mayor tesoro. Escuchar las experiencias de los niños, sus familias y los amigos de la Fundación nos permite entender verdaderamente el impacto de nuestro trabajo y nos guía para mejorar cada día.

Y cada historia nos recuerda por qué seguimos aquí

Miles de niños ganaron la batalla con el apoyo de sus seres queridos, de la fundación y, sobre todo, de su gran fuerza.

Hoy pueden contarnos sus historias que son inspiración para todos.

Kaily

Soy Kaily, tengo 10 años y desde los 8 enfrento un tumor llamado Nefroblastoma. Gracias a la Fundación Amigos del Niño con Cáncer he podido recibir los estudios y el tratamiento que necesito.
Con su apoyo no solo cuidan mi salud, también me llenan de alegría con actividades que me hacen sonreír. Gracias por ayudar a que mi historia siga llena de esperanza.

Sergio

Hace 7 años me diagnosticaron leucemia. Hoy estoy en remisión, y eso significa que casi es una prueba superada. La Fundación Amigos del Niño con Cáncer me ha acompañado con medicamentos y actividades que alegraron mi camino. Gracias a ellos, a mi mamá y a Dios, este proceso fue más llevadero. Estoy inmensamente agradecido.

Luz

“Tenía 7 años cuando me diagnósticaron cáncer. No sabía lo que era el cáncer, pero si sabía que era algo terrible. Estoy muy agradecida con la Fundación Amigos del Niño con Cáncer, con los trabajadores sociales y los médicos. Lo que si sé ahora es que se puede lograr vencer la enfermedad, sí hay vida, sí hay cura…”

Jhoanncir

“Yo tenía 3 años cuando me diagnosticaron el cáncer. Me parecía extraño por que me puyaban y me preguntaba a mi mismo por qué me estaban maltratando en el hospital si yo no había hecho nada, pero estando hoy en día más consciente de que era lo que tenía en aquel entonces, estoy muy agradecido con el trabajo de los doctores y la Fundación Amigos del Niño con Cáncer.”

Natalí

“Yo no tenía ninguna esperanza. Los únicos que en verdad me apoyaron, tanto en tratamiento psicológico y moral fueron los de la Fundación Amigos del Niño con Cáncer. De verdad que si esta fundación no existiera, creo que no estaría acá contando mi experiencia.”